miércoles, julio 22, 2009

POSTALES DE ARGENTINA (3)

El personalismo en la política Argentina

Una de las muchas características de la vida política canadiense que me impactaron cuando comencé a conocer un poco esta sociedad, fue la ausencia casi total de personalismo.
Aun los personajes más conocidos en el mundo como Pierre Elliot Trudeau, no conformaron nunca un “Trudeauismo”. El mensaje y el contenido político están siempre identificados con un partido o una organización.
Quebec tuvo su Perón en René Levesque pero el “Levesquismo” es algo que no se puede ni siquiera imaginar. Suena casi como una herejía solo el mencionar tal posibilidad.
Incluso la historia de este país es muy pobre en próceres, no porque no los tengan sino porque la noción de prócer es muy diferente de la que tenemos en nuestros países sudamericanos.
Lo que cuenta es ante todo la idea, el proyecto, la ideología, los intereses, los hechos, la visión y en esa lógica, las personas se transforman en herramientas que sirven o no y son juzgados aptos a ser reconocidos en la medida en que respeten la línea de conducta con la cual se comprometieron.
Así, si soy partidario de los liberales y mi diputado decidió cambiar sus compromisos y tiene actitudes conservadoras, lo concreto será que los liberales no lo votaremos en las próximas elecciones porque no lo votamos a él votamos una línea de partido. Incluso el mismo partido lo excluirá.
La gente tiene muy poco compromiso con los candidatos, es muy fácil cambiar de nombre cuando lo que se vota es un proyecto.
Creo sinceramente que esta manera de estructurar la actividad política es mucho más coherente que la que se manifiesta en Argentina fundamentalmente porque se garantiza una cierta continuidad en las políticas de un gobierno al otro.
Allí, y perdón si exagero, el mensaje importa poco, lo esencial es el mensajero.
Un político que ganó popularidad porque es lindo, sonriente, simpático puede decir las gansadas más increíbles que se le ocurran y la gente estará de acuerdo porque es él quien lo dice.
También suele ocurrir que este personaje no dice absolutamente nada sobre lo que puede o quiere hacer y el pueblo lo vota esperanzado en la imagen.
Inversamente, un político que no goza de esa popularidad puede hacer la propuesta más lúcida posible para el país pero los votos no los tendrá.
En estas tres semanas que pasé en Argentina, identifiqué más de diez situaciones por día donde los apoyos o las críticas se originaban en la persona que lo decía y no en el contenido del mensaje.
Si la situación es diferente en Canadá, no es porque los canadienses sean más inteligentes, es simplemente una cultura, una tradición, una manera de hacer y en ese sentido, los argentinos, tenemos un largo camino que recorrer.
Permítanme una imagen que no sé si es la mejor, la tiro solo para reflexionar juntos.
Siempre nos presentaron a los militares argentinos como próceres que permitieron el nacimiento de nuestra nación.
Nuestra historia esta llena de generales, coroneles, almirantes y otras tiras, nuestro país esta lleno de lugares públicos que llevan esos nombres.
Nuestra historia les dio a esos personajes un lugar decisivo y preponderante, no es raro entonces que quieran seguir ocupando ese lugar.
Recuerdo que una de mis frases favoritas para presentar Quebec a los turistas argentinos era “Todo lo que en Argentina se llama, General… Coronel… Capitán… Comodoro… etc. aquí se llama San… o Santa…“
Si analizáramos lo realizado por cada uno de esos militares-próceres con una visión actual del mundo y sin personalismo o corporativismo, tal vez tendríamos vergüenza de considerarlos como personajes, tal vez pediríamos a gritos que los saquen de los libros de historia y que hagan desaparecer sus nombres de todo el territorio nacional.
Toda nuestra historia contada esta basada en el personalismo, la estructura mental de nuestra gente esta basada en esa forma de analizar el mensaje, no comprenderlo creo que nos limita en la comunicación de masas.
Debemos reflexionar con profundidad sobre las soluciones a aportar, debemos trabajar en la educación de un ser nacional con espíritu critico, pero como profesor-educador que soy, sé que lo primero que debo hacer para pasar mi mensaje es enganchar al auditorio con algo que le guste.
Muchas veces comienzo mis presentaciones mencionando una frase o una idea impactante y les digo que las dijo un gran personaje de la historia de la humanidad. Después les aclaro que no es verdad, que la inventé yo pero que si les decía la verdad no le prestarían atención.
Sin dejar de trabajar la renovación de ideas, sin parar la búsqueda del “hombre nuevo”, sin abandonar el desarrollo del espíritu crítico, forjemos mecanismos para llegar a la mayoría de la población, aun a aquellos que quieren las respuestas fáciles, sus votos también cuentan.
Toda nuestra historia contada esta basada en el personalismo, será un trabajo de un siglo modificarla pero “seamos realistas exijamos lo imposible”

1 comentario:

  1. Quedate en canada "loco",,,no vuelvas mas...para "fisofolos" como vos mejor en pais ajeno.

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